EL VALOR DE AQUELLO A LO QUE LE PRESTAMOS NUESTRA ATENCIÓN

Desde hace algún tiempo, ya bastante, mi alumnado aprende con claridad esta palabra: “relevante” junto a su opuesta “irrelevante”. 

    

Son muchas las ocasiones, en las que el contexto de la charla del día nos deriva a… “Seño, pues yo me caí por la escalera y…” y a continuación, hay dieciocho manos levantadas contando su caída, uno tras otra.  Cuando el ambiente ya se nota cansado y aburrido de tantas “anécdotas similares” que aportan poca información nueva, aprovecho para forzarlos a pensar en una intervención que presente información nueva, que no haya contado nadie y, por tanto, relevante que nos permita mantener la curiosidad ante ideas nuevas. 

NUESTROS GUSTOS Y PREFERENCIAS ESTÁN A NUESTRO ALREDEDOR

    ¿Y qué es relevante para cada persona? Pues evidentemente, lo que nos gusta, siempre cobra más importancia. Las cosas que nos atraen, tienen más presencia y más importancia en nuestro día a día. 

   ¿ Y dónde encontramos lo que nos gusta?

    En los niños, las tendencias siempre han estado marcadas por su entorno. “Si mi papá es pescador, tengo muchas probabilidades de acabar amando el mar. Si mi mamá adora la costura, siempre estará como una opción delante de mí. Si mis papás son músicos, de cajón, aprenderé a tocar un instrumento…” o no.  Esto no es una ley ni mucho menos. En una familia con tres hijos, dos se hicieron pescadores como el padre, uno prefirió buscar otros horizontes. Pero ha sido una realidad muy sólida durante nuestra historia. 

   Lo que tenemos delante influirá en nuestros gustos. En nuestras preferencias, en lo relevante, para cada persona.

Y ahora vamos a ver que nos encontramos en el día de hoy: 

    El mundo va cambiando. Antes lo que teníamos delante eran cosas muy concretas, con un mundo muy pequeño. Ahora, todo esto es tan diferente…

Me pregunto ¿Qué es lo que los niños tienen delante? 

LO QUE TIENEN LOS NIÑOS DELANTE

Pantallas, juegos, muñecos, libros, mochilas, ropa, colores, cuadernos, clases del cole, clases particulares, cumpleaños, compras salidas con la familia…

 Lo que hoy tienen, quizá… ¡no! seguro, es demasiada información, demasiados estímulos, demasiado de todo. 

    Tienen tantos lugares donde mirar, que al final, casi siempre se quedan atrapados en lo más “atractivo”, y eso, puede ser terriblemente “adictivo”. Sus miradas van de un sitio a otro, a toda velocidad, sin detenerse, sin un instante para estar aburridos. No hay sosiego para tener la repetición necesaria que permita apreciar un juguete, una peli, o por qué no, un cuento.  Lo cierto, es que pocas veces va a coincidir todo ese batiburrillo de estímulos vacíos, pero muy atractivos,  con las cosas que sabemos que son relevantes para su educación Como la lectura, algo tan absolutamente trascendente en nuestra historia, que sabemos que hoy es más una tortura que algo de lo que enamorarse, pero tristemente, no está en las preferencias infantiles. Salvo contadas excepciones.

      Hace tiempo hablé en un post anterior sobre la importancia de REPETIR, exponernos de forma reiterativa a ante un mismo tema. Profundizar está en nuestra naturaleza, conocer un tema a fondo nos hace sentir bien, percibir que ya dominamos la materia, lo que estamos aprendiendo, nos permite incluso la posibilidad de llegar a enamorarnos de ello, ¡o a aborrecerlo!, pero nunca la indiferencia por desconocimiento. 

     El entorno de crianza actual, nos aleja de la tranquilidad necesaria para  conocer ese “algo” con un cierto y mínimo acercamiento… un cuento, que lees una y otra vez porque lo adoras, esa peli de la que aprendes todos los diálogos, esa canción que formará parte de la banda sonora de tu vida… 

     Ya no hay tiempo para eso, hay demasiado alrededor, …”¡no podemos ni debemos perdernos los vídeos de moda, el trending topic! que me quedo fuera de lo que importa, de lo “relevante” de la movida…!


 Demasiadas distracciones. Tanto y tan poco. 


EL COLE ESE LUGAR DONDE CENTRAR LA MIRADA

     Y ahora llegamos al cole, a la escuela. 

     En la escuela frenamos, es innegable, hay que parar, escuchar, claudicar y aburrirse… por eso es cada vez más antigua, obsoleta, cada vez más añeja y “viejuna»,  poco relevante para el mundo de hoy. No paran las quejas de lo aburrida e inútil que es la educación de hoy.


“¡Pero tenemos que cambiarla, hay que modernizar la escuela, debemos prepararlos para el futuro!”. Gritan las voces que denuncian la irrelevancia de lo que se hace en los coles… “¡¿Para qué enseñar y memorizar tantas cosas que YA ESTÁN EN GOOGLE!” Continúa su discurso…

     Y la tendencia natural de los cambios que se introducen, persiguen llevar la sociedad a la escuela, que la escuela dé respuesta al mundo real en el que viven, que los prepare para vivir “ahí”… ¿En esta sociedad tan alocada? por poner un adjetivo “suave”. A veces pienso que tantos cambios, tanta innovación como están sufriendo (sí, lo digo bien, sufriendo) nuestro alumnado, no es ni más ni menos el querer acercar y convertir esta institución en la locura de mundo en que vivimos “gracias” a los avances tecnológicos. Pero la realidad es la que es: se nos ha ido un poco de las manos la situación con las pantallas en la infancia. E insisto, todas mis reflexiones abarcan la etapa de infantil y primaria. En secundaría es el lugar donde el alumnado tiene ya una preparación para adentrarse con pasos más sólidos en el mundo de las tecnologías. Sin duda.  

   Y sin duda hay que avanzar con los tiempos. Pero no deberíamos correr tanto. Tanta prisa elimina los espacios de reflexión, de pararnos a pensar las consecuencias de tanta velocidad en todos los ámbitos. Ni deberíamos dejar de defender las cosas que siempre han funcionado. Pienso que los cambios deben ocurrir, es inevitable, pero una vez que se ha verificado que funcionan, que los cambios encajan con la naturaleza de nuestro aprendizaje. Hoy por hoy, muchas de las innovaciones que he vivido se han llevado a la práctica antes de comprobar su eficacia. Hay debate para rato, pero el tiempo y los cambios viajan demasiado deprisa. 

QUE DEBEMOS ENSEÑAR Y CÓMO DEBEMOS HACERLO: A VISTA DE PÁJARO

El ave en su vuelo tiene la capacidad de abarcar mucho con su mirada. Es una gran ventaja, ya que le permite tener una visión global de su realidad. Esa visión permite contextualizar los detalles, comprender mejor lo que se mira, puesto que con una visión tan amplia, facilita la conexión de las relaciones que se producen. 


        Si veo una manada de cebras corriendo por la pradera, con cierta velocidad, verlo desde el suelo no me permitirá comprender el sentido de su huida, ya que no veo el peligro que les persigue. Al mirar desde arriba veré el panorama completo, es decir, la manada de leonas que las persiguen. 


     De la misma manera, mantener un enfoque de lo que es relevante para aprender, a vista de pájaro, con una mirada muy amplia, y mantener ese enfoque al enseñar a nuestros discentes, nos ayudará a acercarnos al detalle, las lecciones, con la comprensión y el sentido de lo que se enseña mirando la totalidad.

DEL DETALLE A LA TOTALIDAD

      Los hechos son los que son, y los más esenciales, los que nos ayudan a conocer, entender y comprender el mundo en el que vivimos, son los que se deberían enseñar y aprender. YA ESTÁ, es así de simple. 

  LOS NIÑOS MIRAN LO CERCANO

    Para los pequeños estos conocimientos comienzan en el detalle, en lo simple de su entorno. Todo es pequeño como ellos ¡pequeñitos!. Ese mundo empieza a crecer con la edad.   Ampliando la mirada poco a poco, con cuentos, con vídeos, con documentales, con historias, apoyándose en la comprensión de un vocabulario que va creciendo en base a memorizar las palabras que se usan cuando les hablamos. Las lecciones van de lo pequeño a lo general. Por eso, para ellas, puede que muchas de las cosas que aprenden no tengan sentido. 

    Pero el docente sí que debe tener esa visión global. Eso facilitará que pueda ayudar a comprender los “porqués”, cuando su alumnado lo demande. Poco a poco querrán acceder a visiones más amplias. Es lo natural. Considero que esto debería formar parte de la buena preparación de los que van a enseñar.

   Sólo hay que abrir los ojos, empezar a movernos y nos vamos a tropezar con los hechos. No son demasiados: nuestro cuerpo, el mundo donde vivimos, la lámpara que se enciende, los alimentos que comemos, los lugares por los que paseamos, mares y montañas, seres vivos que conviven con nosotros, las creaciones de la humanidad, las ciudades y casas… el funcionamiento del mundo, el universo, la energía, los materiales, cómo interpretamos y expresamos con el arte, la música, el teatro o la danza… al final, no es tanto y lo es todo. 

EL CÓMO ENSEÑAR

      También es sencillo, pues son las herramientas con las que  vamos a manejar los hechos: 

  • el lenguaje, oral en primer lugar, escrito y leído a continuación y … evidentemente, comprendido. Comprendiendo y aprendiendo las palabras con las que hablamos. 
  • Las matemáticas que nos sirven para conocer el mundo desde la perspectiva de la cuantificación, las medidas, las construcciones, la geometría…
  • El conocimiento de todo lo que percibimos, tanto hacia nosotros como al exterior, el conocimiento del medio, como se llama tradicionalmente en nuestras actuales escuelas, básicamente conocer toda la realidad. (¿Ha sonado demasiado grande esa “toda la realidad”?, sin duda)
  • Las artes,  esa forma en que la humanidad ha expresado cómo percibe el mundo, como lo ha recreado y cómo se sigue haciendo, la pintura, la música, la escultura, el teatro…
  • La educación de nuestro cuerpo, aprender a conocerlo, a cuidarlo a comer bien, a ejercitarlo adecuadamente porque la vida es movimiento.

LOS ELEMENTOS ESENCIALES QUE DEBEN INUNDARLO TODO

   Y con esto me refiero, obviamente,  a no dedicarnos a la mera transmisión de hechos. 

   La enseñanza puede seguir unos principios metodológicos que son los que realmente harán competente al alumnado. Y esto se practica en el aula sin necesidad de olvidar las bases del aprendizaje. Sin olvidar que deben hacer un trabajo que requiere esfuerzo y constancia. 

   En cada instante los niños nos llevarán SI LOS DEJAMOS HABLAR, a las preguntas importantes. A los por qués, que nos permitirá fomentar el espíritu crítico, su capacidad de razonamiento y comprensión de lo que tienen delante. SI LOS DEJAMOS EQUIVOCARSE  sin tanto pánico al error, podrán aprender a tener más iniciativa y ser más autónomos, lo que les dará pie a inventar, sin duda. SI NOS LO PIDEN podremos ayudarles en su vida emocional, ayudar a resolver conflictos más allá de… “anda, hablad del tema y pediros perdón”.

LOS CONTENIDOS SIEMPRE HAN SIDO LOS QUE SON, LA REALIDAD

       Lo hacemos bien, lo que hacemos en las escuelas de primaria es relevante,  el currículum se puede mantener simple. No debemos complicarnos. 

      Si las leyes educativas nos exigen tanta diversidad de objetivos y logros, de cosas que tenemos que trabajar, lo que he mencionado antes se dispersa demasiado. Es mi queja. Solo lo digo. 

     Pienso que podemos seguir trabajando todos esos temas transversales sin perder de vista lo esencial. De hecho pienso que ya lo veníamos haciendo, porque todo está bien organizado. Con lógica, con sentido común. Los contenidos transversales siempre, desde que soy maestra y llevo ya unos años, han estado presentes en el currículum… ¡no es nuevo!

     Lo verdaderamente curioso es cómo se ha permitido que entre en las aulas este nivel de “ruido”, y cuando hablo de ruido, me refiero a tanta gente opinando: padres y madres, políticos, debates públicos llenos de personas «bieninencionadas» dando su opinión, tantos innovadores que no evalúan su innovación, tantas transversales que reclaman tener derecho a su espacio en el aula, un espacio que han olvidado que ya tenían… demasiado desconcierto. Puede ser que esa «locura» de sociedad, YA esté dentro.

Y PARA TERMINAR…

LA CURIOSIDAD: LA MEJOR HERRAMIENTA DE TODAS.

Termino esta reflexión con algo que es muy personal mío, y que me ha ocurrido siempre. ¡Me encanta aprender! Soy curiosa por naturaleza y conocer y aprender sobre casi cualquier tema para mí es un hobbie. ¡Menos cuando tenía que memorizar y memorizar las lecciones del cole jejeje!, allí las cosas no eran tan interesantes… Pero no perdí la curiosidad. 

     

 Me he dado cuenta de que, a muchos de mis alumnos (no todos evidentemente), los he contagiado un poquito por esa ilusión mía al conocer cosas nuevas e interesantes. Y hoy es fácil encontrarlas con las pantallas digitales en el aula, sus intereses y los míos, unidos. 

     No lo he visto en ninguna ley, siempre se toca de refilón, pero ojalá,  ¡ojalá! consiguiéramos en las escuelas el no matar ese instinto natural del ser humano de ser curioso. Creo que es el peor defecto de los coles, lo admito y lo sé sin lugar a dudas. Pero ese sería para mí el objetivo a lograr.  


Sea como sea, de forma tradicional o de forma novedosa, mantener la curiosidad y las ganas de conocer nuestra realidad, nuestro mundo. ¡Nunca decepciona, lo mires como lo mires! 


¿Qué es relevante? Lo que hay que conocer