Quizá la cuestión no es si te subes o si te quedas mirando, la cuestión es… ¿Tenemos opción para decidir qué hacer?

Vuelvo a escribir unas letras en mi blog, y lo primero que tengo que advertir a quien lo lea es … que son mías, han salido de mis pensamientos, y han sido escritas por mis manos. Después de decir esto, imagino que ya sabes de lo que voy a hablar: la irrupción de la Inteligencia Artificial en todos los ámbitos de la vida.
Y la respuesta a la pregunta que planteo en el título es bastante obvia, no tenemos opción. No la tenemos porque la Inteligencia Artificial, YA, está en nuestras vidas. Y lo sabes ¿o no llevas un móvil a diario cerca de ti?
Esta duda se presentó ante mí hace un tiempo, ¿me subo o me quedo mirando? Decidí esperar y observar. Hasta hoy.
Soy maestra, y como siempre me ha pasado, siento la necesidad/ responsabilidad de actualizarme en mi trabajo. Evidentemente, ante las posibilidades que nos va a ofrecer la Inteligencia Artificial (IA a partir de ahora), sería bastante incoherente quedarme mirando.
USO PERSONAL
Primero, egoístamente, hacer uso de las IAs supone disponer al fin de ese ayudante o secretario que tanto llevo pidiendo para poder dar abasto, (recuerda, nuestra burocracia infinita). También es cierto, que hasta que me maneje bien con este ayudante, o “esta”, lo pondremos en femenino, ya que es “la” inteligencia artificial, va a pasar un tiempo. Acaban de “nacer” y cada una es de “su padre y su madre” (Sam Altman, Bill Gates… etc) y el trato cambia con cada una. Que nos proporcione los datos que necesitamos de forma ajustada y eficiente lleva su tiempo. Hay que pedirlos bien (prompt), leerse los resultados para refinarlos, y continuar este proceso repetidas veces hasta lograr lo que para ti es más eficiente y coherente, copiar y pegar donde sea necesario… por lo que todo esto sigue llevando su tiempo, por ahora.
LOS INICIOS
Esto me lleva al inicio de mi carrera como maestra, aún recuerdo cuando vi un ordenador con su pantalla cabezona, en un rincón de la secretaría apagado. Pedí que me dejaran usarlo, y …. ¡voilá!, en un ratito ya estaba manejando el procesador de textos. Siempre me han atraído los avances, aprendo muy deprisa y me ha servido de motivación esta clase de descubrimientos, “¿de qué va este nuevo programa, cómo se usa esta aplicación, cómo puedo aplicarlo en el aula…?” Un camino que ha sido algo solitario (en mi propia experiencia). Me gusta, lo reconozco y no me supone esfuerzo.

Poco a poco van pasando los años y me doy cuenta del tremendo potencial que tiene en el mundo de la educación, pero no para ayudar a los docentes, sino para que los propios niños lo usen. Van apareciendo aplicaciones… ¡educativas!
APLICACIONES EDUCATIVAS
Estando en el Primer Ciclo, los cursos donde los niños aprenden a leer y escribir, no pude evitar el dejarme seducir por aquellos programas tan ¡fantásticos!: “Aprende a leer con Pipo” o “Mi primer Diccionario Interactivo, Genial y Alucinante”. La pregunta era, ¿cómo esto tan alucinante para mí, puede resultar tan aburrido para los niños? ¿Qué estaba fallando?
Creo que los tres adjetivos del diccionario lo expresaban todo, incluyendo la tremenda ironía que supone verlo en la distancia:

- Interactivo: los niños podían elegir qué hacer, qué usar y a qué dedicarse una vez que estaban sentados delante de las pantallas. Son interactivas, y ellos deciden.
- Genial: las pantallas se llenaban y se han ido llenando de contenidos que son “geniales”, atractivos, divertidos, llenos de luces y colores, rápidos… podría seguir. Todo super ¿fantástico para los niños.?(“Lo que es seguro es que se vende, es fácil convencer a unos padres bienintencionados.”)
- Alucinante: los pequeños alucinaban, si, pero no con contenidos educativos y culturales, sino con todo aquello que les divierte, juegos, vídeos de gatitos, youtube de gente haciendo el tonto… perdón, hoy Tik tok.
VISIÓN EN LA DISTANCIA
Se hizo, se incorporó la tecnología en las escuelas. En cada colegio, ciudad, comunidad, país… se hizo con unas máquinas, con unos profesionales, la mayoría sin preparación y sin ganas de usarlas, con unas aplicaciones y sistemas operativos diferentes en cada caso. ¡Un pisto! Pero se hizo.
Mi experiencia es la Escuela Pública, y mi dedicación a implementar las TICs en las aulas ha sido uno de los factores más estresantes de mi carrera. Sería demasiado largo explicar por qué y no viene al tema.
A donde quería llegar para retomar el post, es que he tenido mucha ilusión por usar las NNTT (nuevas tecnologías) en mi trabajo, con los niños, un entusiasmo desbordante. Pero, y sobre todo tras la pandemia, los resultados de incorporarlas han sido los peores esperados.
A tal punto que, cuando saco los ordenadores en clase, casi lo ven ya como una tortura, a sabiendas, de que el programa que vamos a usar es aburrido (mecanografía, creación de documentos, presentaciones) en comparación con la gran cantidad de opciones que tienen y que conocen pues en casa, la mayoría del alumnado ya tienen móviles. Menudo competidor.
LA ACTUALIDAD
Y llegamos al 2024. Hoy. Lo que tenemos por delante ni por asomo se parece a lo que venimos usando hasta ahora.
A la mayoría de las personas, les ha costado un trabajo enorme subirse al “tren” de las NNTT, y aún hoy sigue ocurriendo. Hay personas que no, y es que no. Punto. Y es muy respetable. También discutible, siempre vas a preferir que te opere el mejor cirujano y el que use los mejores (y probados) avances tecnológicos.
Pero hoy nos enfrentamos a algo completamente nuevo. Ya no vamos a usar las máquinas, para hacer nosotros las cosas. Estamos en un giro de los acontecimientos, en el que en lugar de usar las máquinas, les vamos a pedir que nos hagan el trabajo. ¡Que lo hagan por nosotros!
Y volvemos a lo mismo del pasado. Lo miro y me genera un tremendo entusiasmo, (egoístamente ya tengo ese ayudante que tanto he necesitado). Pero en la misma proporción de entusiasmo, me genera pavor. Por no decir terror a cómo va a afectar esto a las futuras generaciones.
Siempre me he hecho preguntas en mi trabajo: para mejorar, las respuesta han generado movimiento y cambios en mi trabajo. Pero ahora, desde que me estoy sumergiendo en el mundo de las IAs, o me quedo en blanco (en shock), o simplemente las preguntas se agolpan en mi mente.
¿En nuestra vida diaria?
- ¿Va a poder todo el mundo ponerse al día con estas nuevas IAs?
- ¿La gente va a saber cómo usarlas? y lo más interesantes ¿para qué usarlas?
- ¿Me puedo fiar de los resultados?
- ¿Me da tiempo a seguir las principales aplicaciones cuando cada vez que abro la pantalla hay una nueva IA que supera a la anterior?
- ¿Cómo podemos adelantarnos las personas que tenemos una edad para que no nos quedemos total y absolutamente desfasados de la realidad que vivimos?
- ¿Cómo va a afectarnos en nuestra privacidad? ¿Cuánto de nuestra vida vamos a ceder a las tecnológicas para obtener esas IAs que tanto nos ayudan?
¿Y en la escuela?
- ¿Cómo lo están usando ya los niños y jóvenes en sus tareas escolares?
- ¿Cómo afectará a las metodologías de trabajo?
- ¿Cómo se aplicará en las clases y cómo se va a poder controlar los resultados de estos trabajos?
- ¿Cómo va a afectar al desarrollo cognitivo de las nuevas generaciones?
- ¿Van a seguir escribiendo? ¿Es importante escribir o no? ¿Y si no escriben, qué?
- ¿Qué es lo importante para enseñar ahora, cuando todo estará disponible en la nube?
- ¿Pero si no aprenden o “memorizan” cosas… ¿Cómo se construyen los cimientos de su desarrollo cognitivo?
- ¿Y qué es lo que tienen que “aprender/memorizar” como base ante el mundo que les espera? Esta última es la pregunta que más me hago, sinceramente.
MOMENTO DE PARAR
No sé si prefiero el shock o hacerme preguntas. ¡¡ES QUÉ NO ME DA TIEMPO!!. Y es un tren que o te subes o el desfase está garantizado. ¡Y es un tren bala!
Yo ya me he subido. Y alucino con las velocidades.
En una semana fui capaz de crear un curso para que los maestros conozcan lo que nos espera y cómo podemos implementar estas tecnologías en nuestro día a día…. ¡Una semana! Y tardé, porque cada respuesta que me daban las diferentes IAs que usé, tenían que pasar por mis filtros… (jejeje, mis filtros) al decir esto me siento tremendamente humilde, ya que el mundo es tan inmenso, que obviamente se me escapan miles de factores que van a formar parte de toda esta realidad. Total, que prácticamente me fie de las respuestas y monté mi pequeña página web.
Aquí dejo el enlace por qué sé que habrá quien tendrá ganas de ver qué hice en esa semanita…
VELOCIDADES SUPERSÓNICAS
Veremos lo que nos depara el futuro…. La realidad va a cambiar estructuralmente desde sus cimientos, y va a ocurrir casi sin que nos demos cuenta. Hay que estar atentos y mirar con ojos críticos.
Bajo mi punto de vista, en estos días que ya trabajo con las IAs, una idea principal ronda mi cabeza.
¿Qué va a ser de nuestra intimidad, de nuestra privacidad? ¿Tengo que claudicar y dar datos y más datos para poder disfrutar de estos avances?
Muchas son las cuestiones que planteo en estas reflexiones. Las respuestas sobre el futuro son inciertas, y todos tendremos que ser actores en los cambios que se avecinan… pero…

¿Realmente vamos a poder seguir este ritmo y ser conscientes de todas las transformaciones que van a suponer? ¡Esto va que vuela!