Me sorprendo a mi misma desde hace unos años, trabajando la repetición en clase. Repetimos conceptos básicos, con las palabras adecuadas, esas que los niños y niñas nunca usarían, a no ser que al repetirlas las vayan interiorizando. 

Lo repetimos tres veces. Nos va sonando. 

Después ya lo trabajamos de muchas formas, ¿lo comprendemos? ¿podemos decirlo con otras palabras? ¿Se lo dices a tu compañero?, nos ejercitamos en el uso práctico de ese concepto. 

Comprendido, aprendido y a practicarlo. Sin duda, llevamos un rato repitiendo.

    Veo que todo esto está sonando muy “clásico”. Porque además, me gusta hacerles ver el sentido de lo que hacemos, “Os habéis fijado en un bebé, porque crees que repite muchas veces cada palabra?”  Y aprende repitiendo una y otra vez, se cae, se levanta, repite. ¿Podría aprender un lenguaje, o a caminar sin repetir una y otra vez? 

Y esto, mis alumnos lo van comprobando en su día a día. Se va notando la diferencia, entre los que me ignoran cuando estamos haciendo las repeticiones, y los que me siguen a pies juntillas. Lo mejor es ver sus caras, cuando se dan cuenta de que estudiar no es tan aburrido.  No es tan agobiante, ni cansado. Hacemos repeticiones en tríadas.  Sus caras me apoyan. Pero es posible, que sea lo de siempre, los niños y niñas en el fondo siempre quieren agradar a sus mayores o a sus referentes, los maestros. Sobre todo, cuando estos son cercanos y sensatos. 

   Me gusta oír a las familias, cuando me dicen que les preguntan lo que hay que repasar por la tarde y se acuerdan. Lo dicen cada día de formas más naturales y fluidas. Hábitos. Pequeños esfuerzos. Sentido común. ¿Tan malo es recordar definiciones, asentar conceptos con los que elaborar un conjunto de conocimientos que te hagan conocer bien la realidad que te rodea? ¿Es malo? ¿O es malo hacerlo repitiendo algunas veces? ¿Hay otra forma de hacerlo? ¿Buscarlo?… ¡Ah, claro, todo está en internet!

   Hay tantas voces en contra de todo esto que pienso en que me quedo desfasada. ¿Para qué memorizar? ¡Qué pérdida de tiempo la repetición! Deberían entrenarse en la creatividad y el razonamiento a tope… Pues sí, es verdad. Pero … ¿Cómo puedo razonar sobre un ejercicio de ángulos, sin tener ni idea de lo que es un ángulo, y que tan abstracto es al principio? …. sobre todo medirlos. ¿Cómo pueden argumentar… cuando les faltan las palabras? Cuantas veces me ha pasado que sé lo que quieren decir, lo leo en sus miradas, pero ellos no encuentran la palabra adecuada, ni siquiera son capaces de definirla para que yo les ayude a encontrarla. Pero su capacidad de pensar, razonar, argumentar…. está ahí.

   Les fallan los pilares básicos. Y creo que se los estamos negando. Para que no se frustren. Para que sean felices. Para que la escuela sea divertida y quieran ir…¿No sería más sensato proveerles de todos los recursos fundamentales, (el lenguaje, la matemática y una cultura básica), de los conocimientos esenciales para poder construir la comprensión del mundo que les rodea? Primar los contenidos…¡ah! perdón… ahora se llaman “saberes”. 

   Menos mal, que me obligaron a estudiar palabras y palabras en mi libreta de vocabulario. Y a usarlas en largas redacciones. Era pesado, sin duda, hasta que practicas y te va saliendo (repetir). Pero mira, que suerte tengo ahora, he conseguido leerme cada una de las leyes educativas y comprender el cambio de nomenclatura de los elementos esenciales del currículum, que al final, a mi me da que siempre es lo mismo, solo cambia dónde ponemos énfasis.

   Pero no sé, intuyo que lo que importa es la metodología, el modelo de actividades que se les plantean al alumnado, y cuesta trabajar en este mundillo donde quieres estar al día, y te das cuenta de la cantidad de nuevos modelos metodológicos que se van publicitando, y … ¡poniendo en práctica! sin tener evidencias y seguridad en que va a mejorar el aprendizaje de los niños y niñas. Quiero estar al día, quiero ser sensata y ser una buena profesional… pero… sumergirte en el sinfín de propuestas, valorarlas y tratar de poner algo en práctica puede hacer que me pierda demasiado, y al final, al observar a mis alumnos, no vea avances ni mejoras significativas. 

   Conclusión, repetir tiene sin duda sus ventajas e inconvenientes

Habrá quien lo defienda y justifique como positivo, y habrá quien lo quiera erradicar en el aprendizaje ya que nuestra sociedad va demasiado rápida como para permitirnos el sosiego de profundizar en “algo” gracias a repetir la exposición a ese “algo”. Pero para mí, sin duda, es el soporte más fiable que me he encontrado para dar los pilares básicos en la construcción del conocimiento de la realidad. 

No de la realidad que quieran inventar. 

La realidad observable, la que tenemos delante de nuestros ojos, no delante de las pantallas.

   Siempre recordaré con ilusión, aquella película que hoy está entre mis favoritas, pero que al verla por primera vez casi ni la acabo… o aquella canción… o aquel libro…o aquellos paseos en el mismo lugar que se redescubre una y otra vez…¡menos mal que repetí! 

¡Importa!

Repetir o no repetir… ¿Importa?