¡Hola!

Ya han pasado 23 años desde el comienzo de DOSLOURDES, allá por el año  1999. Mucho ha transcurrido desde entonces. 

Durante algún tiempo he estado alejada de las redes y de la creación de contenido educativo. Me animo a volver con este nuevo proyecto: ATERRIZA EDITORIAL. Mi ilusión es volver a crear materiales educativos junto con Ana, en los que trataré de ofrecer mi visión tras la experiencia acumulada durante estos años. 

Muchos cambios han ido sucediendo en el mundo educativo. Y muchos cambios en mi forma de entender este oficio, fruto de la experiencia acumulada.

EL INICIO

   El inicio de nuestra andadura por la red fue el proyecto en el que pretendíamos trabajar con el ordenador dentro del aula, como un APOYO en las tareas de lectoescritura, sobre todo, aunque lo ampliamos a la música y los juegos.

    Fue duro llevarlo a cabo, pues empezamos antes del boom tecnológico. Pero las ganas de avanzar nos movían y, sin duda, la ilusión de ver al alumnado motivado y con ganas de hacer las actividades con el ordenador.

    Con el devenir de los años y todos los cambios que he vivido en mi trabajo en el aula con los ordenadores, toda esta ilusión se ha ido apagando. 

Literalmente, me he quedado sin energía. 

Esa es mi realidad.  Ha sido demasiado complicado, hasta el punto de sentir que usar los ordenadores era una pérdida de tiempo. Fallos en internet, un sistema operativo capado, ordenadores tan pequeños… podría seguir pero hasta de pensarlo me canso.  Le he puesto muchas ganas y he visto que todo avanzaba demasiado rápido. Creo sinceramente, que en la escuela hemos perdido el tren, aunque… pienso que es aún peor…

LA ACTUALIDAD

   Hoy nos invaden las tecnologías. Fundamentalmente, los móviles. Móviles por todos lados. Mamá con su bebé, mamá con el móvil, bebé con la tablet que ya viene acoplada en su carrito. Todos intuimos que eso no está bien, pero es tan cómodo que los niños dejen de dar la lata… ¡…! 

   En casi dos décadas, y una pandemia, el despliegue de tecnología en las aulas ha ocurrido, bajo mi punto de vista, de forma precipitada, con buenas ideas e intenciones, pero que, en la práctica, han llevado a la imposibilidad de trabajar en el aula, con problemáticas muy diversas, como algunas de las que  que ya he mencionado antes.

Aquí, sólo puedo contar mi experiencia, un punto de vista demasiado pequeño, pero que me ha dejado muy claro, el efecto negativo de las pantallas en los más pequeños, sobre todo, tal y como se usan en estos días, y con las intenciones “adictivas” con las que crean el software para los pequeños.

   ¿ Hay que negar algo que nos ha permitido avanzar tanto? Evidentemente, no. Pero hay que educar, antes que dejar solos a los niños ante las pantallas y todas las consecuencias que puede acarrear el mal uso de las mismas. 

MI VISIÓN HOY

   Me reafirmo en la necesidad de que los menores estén alejados de las tecnologías, sobre todo en los inicios de sus aprendizajes. No se trata de negar la realidad de estas nuevas herramientas, que van a ser tan útiles en tantos ámbitos, sino de dotar de aprendizajes necesarios que deben ser adquiridas en el MUNDO REAL, para tener una preparación adecuada que les abra las puertas al MUNDO VIRTUAL, con todo lo que ello implica. 

    No creo que debamos olvidar el sentido común. Y lo primero que somos es seres reales, no virtuales. Y que desde este punto, deben los seres humanos conocer su realidad. Debe tocar, ver, gatear, saltar, caerse, observar… hay mucho que hacer, antes de sentarse delante de una pantalla. Y mucho que te perderás en todos los sentidos si, desde tan pequeños, solo miramos el móvil. Esa es mi visión hoy. 

    Quiero unir mi experiencia educativa a la visión que tengo de la realidad actual. Crear materiales que den los primeros pasos en la realidad, para más adelante abordar el mundo virtual. El mundo va muy rápido y los avances tecnológicos aún más. 


    Pero quiero seguir creyendo que los seres humanos aún tenemos por delante un mundo espectacular para explorar, antes que dejar de mirarlo. 

    Esa es mi ilusión. 

23 años después…